lunes, 11 de junio de 2018

Lo que hay que hacer para revivir a Delphi

Stevy Jobs

Borland fue una empresa de software que en su momento sus políticas revolucionaron el cómputo y la programación. Su compilador original, Turbo Pascal, fue un éxito instantáneo al venderlo en 50 dólares. El sistema venía en un diskette y traía compilador y editor (¡en sólo 12K bytes!) y un buen número de ejemplos. Fue el estándar del lenguaje Pascal por muchos años. Microsoft incluso decidió dejar de vender su propio compilador de Pascal porque simplemente no podían competir.

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Con el tiempo y el éxito de este compilador, empezaron a salir una serie de bibliotecas de desarrollo: Turbo Editor ToolBox, Graphix ToolBox, Turbo Lightning, entre otros, Turbo Pascal se convirtió en una estupenda herramienta. Borland entonces sacó su versión 4, 5, 5.5, 6 y 7, la cual ya era mucho más pulida que la original, pero conservaba la filosofía de compilar a toda velocidad, haciendo que el programar fuese mucho más fácil y atractivo para los desarrolladores.

Entonces Borland inició la aventura de crear los “turbo lenguajes”, y sacó Turbo C, Turbo Basic e incluso Turbo Prolog. Hay que señalar que al menos los dos últimos de esos lenguajes fue creación de Borland, sino que se encargaron a diferentes empresas. Y con ello probablemente la empresa creció y se hizo de muchos más adeptos. Borland incluso sacó a la venta el Turbo Prolog Toolbox, que contenía muchísimas herramientas para los que programábamos en turbo Prolog, una versión no muy estándar de Prolog, pero sí mucho más atractiva incluso para ciertas aplicaciones del mundo real.

Pero algo pasó. Tal vez la moda terminó. Quizás muchos programadores, particularmente de Turbo Basic y Turbo P o pro ejemplo, en el caso de Turbo Basic, migraron a Visual Basic, Prolog no quedaron lo suficientemente convencidos de la bondad de estas herramientas y por ejemplo, en el caso de Turbo Basic, muchos desarrolladores migraron a Visual BASIC, por lo que empezaron a dejarse de vender. Los números deben haber dado con la decisión de regresar a sus fabricantes originales Turbo Prolog y Turbo Basic. Por ejemplo, El compilador de Turbo Basic fue creado por Bob Zale, a quien Borland compró los derechos. Cuando Borland decidió abandonar la línea de Turbo BASIC, Zale compró nuevamente los derechos para continuarlo mejorando y comercializarlo bajo el nombre de PowerBASIC a partir de 1989.

De Turbo Prolog podemos decir que PDC Prolog / Visual Prolog fue quien creó este sistema, pero la licencia del programa fue vendida por Borland a la división de la empresa que se había encargado de su desarrollo, la cual había creado en 1984 la compañía PDC (Prolog Development Center) y se hizo cargo del producto; pasó a comercializarlo con el nombre de PDC Prolog (para primero para los sistemas operativos MS-DOS y OS/2, y posteriormente para Windows 3.1) y en 1996 renombró el software a Visual Prolog, actualizando y manteniendo el producto en el mercado hasta la actualidad. A partir de la versión 6.0 (lanzada en 2002) el lenguaje era completamente orientado a objetos.

Sin embargo, Borland parecía haberse establecido como una empresa de software exitosa. En algún momento compró DBase y de pronto, por alguna razón, separaron sus sistemas de bases de datos, Dbase e Interbase, con los de desarrollo, Turbo C y Turbo Pascal. Para ese entonces (1995), Borland ya estaba anunciando Delphi 1.0, que fue la primera herramienta RAD que pensaba competir no contra Visual Basic, que se consideraba en muchos sentidos solamente para hacer prototipos, sino contra Power Builder, que de acuerdo al CEO de Borland, Phillipe Kahn, era a quien había que desbancar.

Delphi se fue desarrollando a toda velocidad y la acogida de los programadores fue estupenda. En los siguientes años los programadores tuvieron un número enorme de bibliotecas, rutinas, documentación, etcétera, tanto en las páginas web como por parte de Borland. La empresa entonces sacó, año con año, nuevas versiones del compilador de Delphi y de C++ Builder y todo parecía ir sobre ruedas.

Pero de nuevo, algo pasó y de pronto Borland se vendió. He aquí un resumen de estos eventos:

  • En 1991, Borland adquirió la compañía Ashton-Tate, de la que siguió comercializando sus productos estrella, dBase e Interbase.
  • Hacia 1993-94 hubo acuerdos con WordPerfect de cara a la cooperación en ofimática, comercializándose conjuntamente sus productos.
  • Tras la compra de Visigenic (empresa especializada en CORBA y creadora de VisiBroker) en 1997, cambió su nombre a Inprise.
  • En 1999 Microsoft hace una inversión en la compañía, 2 meses después de haber ocasionado la salida de los principales directivos de Inprise.
  • En 2000 hubo un intento fallido de fusión con Corel.
  • En 2001, Inprise retomó su afamado nombre, denominándose desde entonces Borland Software Corporation.
  • El 14 de noviembre de 2006 el departamento de IDEs y compiladores (Borland Developer Tools Group) se separó de Borland formando una nueva filial (cuyo único accionista era Borland), llamada CodeGear. La casa matriz, Borland Software Corporation, se centrará en herramientas de análisis, diseño y “gestión del ciclo de vida de la aplicación” (Application Lifecycle Management, ALM).
  • En mayo de 2008 Borland Software Corporation llegó a un acuerdo para la venta de CodeGear a Embarcadero Technologies por 23 millones de dólares.
  • En mayo de 2009, el desarrollador de software Micro Focus compra Borland Software Corporation por 75 millones de dólares.

Hoy Embarcadero es quien comercializa los productos de lo que fuera Borland. y los programadores siguen trabajando intensamente sobre sus compiladores, haciendo que estos puedan compilar para Android, iOS y Mac, inclusive. pero esto conlleva un gran costo y las herramientas de Embarcadero son muy costosas para la mayoría de los programadores y más si vivimos en países donde las devaluaciones están siempre al acecho. Pero incluso, para los estadounidenses, Embarcadero no vende software barato y por ello quizás, además de que hay muchos sistemas con versiones gratuitas (como Visual Studio para la comunidad), Delphi no C++ Builder han podido llegar a ser lo que fueron en su mejor tiempo. Y es una pena, porque son herramientas estupendas. De hecho, Embarcadero ahora está pensando en versiones de sus productos para Linux por lo que, podemos decir, siguen trabajando fuertemente y con la pasión de siempre.

¿Cómo poder recuperar el lustre del pasado? ¿Cómo hacer que los programadores puedan regresar a las nuevas versiones de Delphi y C++ Builder? No es sencillo, pro probablemente una buena alternativa es bajar los precios y hacer sus productos muchos más accesibles. La pregunta de ¿qué es más fácil, vender mil de a peso o 1 de a mil? resuelve esto. Probablemente sea difícil vender un producto de a 1000, pero vender mil de a peso quizás no sea tan sencillo. Tal vez puedan venderse unos 800 u 850. ¿No sería mejor política?

Como en todo, el precio es fundamental en la decisión de lo que decidimos adquirir. Si Embarcadero fuese menos costoso para quienes usan herramientas de desarrollo, las comunidades de programadores crecerán (como lo hicieron en el pasado) y por ende, todo mejorará para esta herramientas. En el fondo, el problema quizás es hacer gráficas en donde se vea cuánta gente compra herramientas de desarrollo, a qué precio, y en dónde se maximizan las ganancias con respecto a la cantidad de usuarios y no al total de lo vendido.

Y si hago toda esta reflexión es porque me parece que Delphi y C++ Builder merecerían regresar al gusto de los programadores. Las herramientas han madurado y ahora hacen muchas cosas que antes era complicado. Pero los mejores sistemas de programación no sólo depende de los compiladores y del desarrollo de los creadores de los mismos, sino del volumen de clientes que pueden tener. Ahí lo dejo a las reflexión mientras me voy silenciosamente.

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Fuente: Unocero.com

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Stevy Jobs / Autor & Editor

Fanático de Apple, OSX, iOS, iPhone, iPad, iTunes y el gran legado de Steve Jobs. .

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